Por qué Creo que los OVNIs Alien son un MITO

Millones de personas alrededor del mundo viven apasionadas por el fenómeno OVNI. Viajan a sitios como este para mirar el cielo, esperando toparse con una de las situaciones de las que tanto han oído hablar. Luces en el cielo con movimientos inexplicables, encuentros con seres que huyen de forma fantástica…

Hay montones y montones de historias, y no solo en internet, sino testimonios que se remontan a hace más de 50 años. Y todo esto me parece un poco… Meh. A ver, esta va ser mi opinión personal, que como intuiréis no está muy a favor de que nos estén visitando los “grises”.

Y es que me temo que el fenómeno OVNI es fruto de una histeria colectiva, más que de algo preocupante que esté pasando en todo el mundo. Y para que entendáis mi punto de vista tenemos que ver un poco de historia. ¿Cómo surgió todo esto?

¿Cuál fue la primera vez que se vio un OVNI? Es difícil decirlo. Hay gente que ha hecho bastante trabajo de interpretación. Ven en unos jeroglíficos algo que mínimamente se parece a un platillo y ¡oh, alienígenas ancestrales! En esto, Discovery Channel, el canal Historia y el hambre voraz de sus directivos por aumentar

Los ingresos no han ayudado mucho. Pero hay una historia interesante que sucedió durante la Segunda Guerra Mundial. Algunos pilotos aseguraron haber visto algo muy extraño. Unas “bolas de fuego” que les seguían durante el vuelo y eran capaces de moverse muy rápido.

Se piensa que algunos franceses les pusieron el nombre de “luchadores de fuego” (feu). Mézclalo con el inglés, “feu fighters”, y acabamos con “foo fighters”. De aquí viene el nombre de la banda. Uno podría pensar que son solo los delirios de algún piloto…

Pero, y aquí está una de las claves del movimiento OVNI, es que quien está contando esto no es un cualquiera. Decir que estás viendo cosas mágicas y paranormales no es precisamente bueno para tu credibilidad. Y estamos hablando de gente con una trayectoria profesional.

Esto se repetirá en otros casos de avistamientos, ¿por qué iba esta gente a mentir y a contar que ven cosas raras? Desde luego algo vieron, y fueron muy valientes al contárselo a sus superiores. De hecho, este caso de los “foo fighters” fue comunicado por varios pilotos de los dos frentes.

Ahora, y aceptando que todo el mundo vio lo mismo, ¿hay alguna explicación? Pues lo cierto es que hay una bastante chula. Estaban viendo justo lo que ocurre dentro de un microondas: ¡plasma! Los motores del avión expulsaban el gas a una temperatura muy alta, superior a mil grados,

En las condiciones perfectas para que una onda electromagnética excitara sus electrones y formara un plasma. Aquí es donde entra el radar del avión. Ese combo de gas a alta temperatura y ondas de radar podría estar formando tras el avión una cadena de “bolas” que se disiparían muy rápidamente.

Desde la cabina podría interpretarse como una única bola capaz de moverse de forma errática. Fotogramas, como si de una película se tratase. ¿Y por qué no hemos vuelto a ver algo así? Tal vez sea porque entonces se juntaron todas las circunstancias necesarias: motores que

Expulsaban los gases adecuados, radares mucho menos eficientes que los actuales y unas condiciones atmosféricas propicias. Aquí tenemos un punto importante: la tecnología crea fantasmas. Cada vez que hay un nuevo avance nos adentramos en un mundo nuevo con algunos “efectos secundarios” que no esperábamos de partida.

No olvidemos la paranoia con el planeta Venus desenfocado durante la pandemia o, ahora, la gente flipando con la compresión de las fotos. Cuando suceden, podemos hacer dos cosas: atribuirlos a los alienígenas o estudiarlos con una ceja arqueada, escepticismo y rigor.

Sin embargo, y volviendo a nuestra historia, en su momento nadie conectó esas bolas de fuego con visitantes de otros mundos. Eso vendría mucho después. Lo que nos lleva al origen de los platillos volantes. Creo que este vídeo no existiría si no fuera por este hombre: Kenneth Arnold.

Piloto privado con más 4000 horas de vuelo, vendedor de equipos de extinción, un fiera. Era 1947. Se encontraba sobrevolando el monte Rainier, buscando un avión de transporte militar que se había estrellado. Sin embargo, se topó con algo mucho mejor.

Contó que, después de un flash que atrajo su atención, vio una formación de objetos volando a una velocidad altísima. Como sintió curiosidad, hizo los cálculos durante el vuelo y determinó que viajaban a más de 2500 km/h, más de dos veces la velocidad del sonido. Una tecnología imposible.

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Al llegar a la base, contó su experiencia a sus amigos pilotos. Las fuerzas aéreas lo clasificaron como “espejismo”, pero la historia, como un virus, empezó a extenderse por todo el aeropuerto y pronto llegaron los periodistas a hacer preguntas. “¿Cómo eran esos objetos?” le preguntaron a Arnold.

Aquí soy yo el que no se aclara: en una carta que Arnold manda a las fuerzas aéreas dibuja esta forma, mientras que en un folleto publicado por él mismo la forma es de luna creciente. En cualquier caso, Arnold dijo que los objetos volaban como “un platillo rebotando sobre el agua”.

El tío no quería decir que hubiera visto cosas perfectamente redondas. Hacía referencia a que eran objetos planos que se movían erráticamente y paralelos al suelo. Pero a los periodistas, oh vaya, lo de los platillo les gustó demasiado. Es decir, que la mítica forma de los platillos volantes y, por tanto, todo el imaginario

Que se ha creado en torno a ellos, se basa realmente en un error. El movimiento nació acompañado de este traspiés. Volvemos a lo de antes: explicación. ¿Qué fue lo que vio Arnold? En su momento hubo todo tipo de conjeturas: reflejos de su panel de mandos, nieve, meteoritos…

Algunos militares apuntaron que seguramente se trataría de otros aviones. Sin embargo, el dato que más chirriaba eran los cálculos que había hecho Arnold. La distancia a la que había visto estas naves era demasiado grande. Estaba justo en el límite en el que el ojo humano no es capaz de distinguir el tamaño

De las cosas. Dos objetos muy diferentes habrían parecido iguales, y eso implicaba que la velocidad que había obtenido Arnold podría estar mal. Dos posibilidades: o el objeto estaba mucho más cerca de lo que Arnold pensaba, y entonces habría ido mucho más despacio (dentro del rango normal), o realmente iba a toda leche

Y era absurdamente grande. Yo me quedo con la primera opción. Según quienes más han estudiado el caso, lo más probable es que Arnold viera una bandada de pelícanos. Tiene sentido, pensando en la luna creciente. En cualquier caso la historia de Arnold se propagó por todo Estados Unidos. Un piloto había visto algo raro.

Una persona seria y reputada. Si alguien como él podía decir que había presenciado algo imposible y que no le tomaran por loco, cualquiera podía. Y así fue como en las siguientes semanas todo el mundo empezó a ver y reportar, oh vaya, platillos volantes.

Uno solo, varios, en formación, subiendo y bajando, haciendo movimientos erráticos… pero no solo fueron platillos, también hubo variedad en las formas: orbes, triángulos, geometrías cambiantes… Los platillos volantes estaban en la cabeza de todos. Sin embargo, aún no se asociaban a naves extraterrestres.

En ese momento, casi nadie tenía ni idea de lo que eran, y unos pocos pensaban que serían armas secretas estadounidenses. La conexión entre aliens y platillos volantes llegaría en 1950 con Donald Keyhoe, un autor de ciencia ficción que publica el libro “Los platillos volantes son reales”. ¿Su tesis?

Los platillos están relacionados con seres de otros mundos que nos vigilan, y el Gobierno lo sabe y nos lo oculta. Medio millón de copias después, el mito alien estaba listo. En cualquier caso, en 1947 el misterio ya estaba ahí.

Así que no es de extrañar que cualquier cosa mínimamente rara que sucediera ese año se interpretase desde el prisma de los platillos volantes… Así es como nació el Incidente de Roswell. Según el “lore” ufológico, en ese 1947 se estrelló un platillo cerca de la base aérea de Roswell, Nuevo México.

Un accidente que los militares encubrieron rápidamente. La gente llegó a ver partes de esa nave, de las que hay fotos. Algunos ufólogos aseguran que ahí se encontraron fragmentos de jeroglíficos alien. Y hasta hay quien dice que el cadáver del marcianito piloto también fue recuperado.

Hay un supuesto vídeo de su disección que emerge de vez en cuando. La historia sucedió apenas dos semanas después de lo de Arnold. El periodico local publicó en portada que el ejército había capturado un platillo volante en un rancho de la región.

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Pero al día siguiente, también en portada, un general lo desmentía: aseguraba que se trataba tan solo de un globo meteorológico que se había estrellado. Y otro artículo señalaba que el agobiado ranchero que había localizado el objeto se arrepentía de haberlo contado. Y ya está.

La gente se olvidó del tema y la historia quedó ahí dormida… Hasta que en los 80 William Moore y Charles Berlitz (del que ya hablamos en el vídeo del Triángulo de las Bermudas) publican un libro sobre ella, metiéndole aliens y conspiraciones.

El incidente de Roswell se hizo megapopular y la ciudad empezó a recibir turismo ufológico. Se crearon tiendas, museos y otros negocios para sacarle dinero a la gente. El ciclo de la vida. Pero ¿qué hay de verdad en todo esto? Bueno, lo cierto es que el rigor periodistico de quienes difundieron “se ha estrellado

Un platillo volante” deja mucho que desear. Porque, ¿qué piezas alienígenas se habían encontrado en el lugar del accidente? ¿Grafeno? ¿Estructuras de Van der Walls? ¿Cristales fotónicos? Pues no, era papel cubierto de algún tipo aluminio. Todo unido por pequeños palos. Cito literalmente al ranchero que lo encontró, “como si fuera una cometa”.

Y los supuestos jeroglíficos no eran más que cinta adhesiva con dibujitos que, como se descubriría más tarde, había usado la compañía de juguetes que fabricó una de las piezas del globo. Sin embargo sí que había un secreto detrás de todo esto.

Varias décadas después, gracias a la desclasificación de documentos oficiales, sabemos que se trataba de un globo “espía”. Formaba parte del proyecto Mogul. Globos meteorológicos cargados con micrófonos muy sensibles, capaces de detectar el sonido de explosiones nucleares. Estamos en 1947, las bombas atómicas son un tema muy sensible, altamente confidencial,

Y andar revelando esto a los periodistas… Como que no. Secretos militares. Lo que me lleva al lugar de los Estados Unidos donde seguramente más ha habido: el Área 51. Hablo de este misterioso lugar en Nevada, una base de acceso muy restringido donde se ha especulado que se experimenta con tecnología alien.

También es un lugar en que hay muchos avistamientos de OVNIs, así que… ¿qué pasa aquí? Bueno, toda esta conspiración sobre la base proviene de un hombre llamado Robert Lazar, que decía ser un físico que había trabajado allí. La biografía de este tío es bastante LOL, y es que mezcla falsos estudios en universidades

Top estadounidenses con proxenetismo. La cuestión es que no hace falta fiarse de nadie. Por mucho secretismo que haya alrededor del área 51, una pequeña parte de la información del complejo ya está desclasificada. Efectivamente, el sitio es una zona experimental, pero no una zona experimental sobre aliens.

Lo que se buscaba era construir nuevos aviones de reconocimiento. En pocas palabras, espiar mejor a los rusos. Fue del Area 51 de dónde salió primero el avión U2 y después el A-12. Estos aviones tenían una forma un poco rara. Iban a gran velocidad y volaban a mucha altitud.

No es de extrañar que la gente que los veía volar pensara en marcianitos. Y para los militares del Área 51, eso era positivo. Y este es otro de los puntos clave: encubrir. Es preferible que la gente piense que trabajas con tecnología imaginaria (y que se invente

Historias en torno a cualquier cosa que vea salir de la base) que con la tecnología de verdad. ¿Para qué vas a salir a desmentir nada? Los mitos modernos ya te han hecho el trabajo. Esto también lo hacían los soviéticos: ¿se realizaban pruebas con cohetes militares y se quería oscurecer un poco el asunto?

Se estiraba un poco más la hipótesis OVNI y listo. ¡Oh! ¡Me olvidaba del vídeo! Es bastante curiosa la idea de que los militares recuperaron el cadáver de un extraterrestre en Roswell. Porque pudo ser resultado de otro proyecto que realizaron allí, seis años después:

Tirar maniquíes desde globos a gran altitud para investigar los daños que podrían sufrir los pilotos. Algunos caían dentro de la base, pero otros se salían de sus fronteras. Así que no habría sido tan extraño que algunos civiles vieran a militares llevándose una cosa rara con forma de persona.

Hay testimonios de civiles que señalan que los maniquíes tenían “coloración blanca” u “ojos abiertos que miran sin parpadear”. Hmmm qué curiosa descripción, que para nada tiene potencial para retorcerse en otra cosa. El caso: el vídeo del bicho.

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En el 95 aparecen dos tíos diciendo que tienen ese metraje, que se lo habían comprado a un operador de cámara militar retirado. Hasta le hacen una entrevista a este operador para la televisión japonesa. Se rodó un documental sobre su veracidad, los entrevistados se quejaron de que les habían

Editado para sonar menos escépticos y hubo gente que ganó mucho dinero. Salto a 2006. Uno de los dos tíos admite en un programa británico que el vídeo era falso. Que él sí que había visto la cinta original, pero, cuando tuvo el dinero para poder comprarla,

Estaba tan deteriorada que tuvieron que grabar una recreación. De hecho, el “moñeco” del alien lo preparó un profesional premiado que había trabajado en Doctor Who. Ah, y el operador de la entrevista resultó ser un vagabundo al que le pagaron por hacer ese papel.

Así que nos quedamos con 0% evidencias y 100% “gente que vio cosas” Sin embargo las instituciones estadounidenses le han dado mucha importancia a esto de la “gente que ve cosas”. Y por otro lado es normal: Guerra Fría. No sabes qué están haciendo los soviéticos, ¿y si han dado con una tecnología superior

A la tuya? ¿Puede ser eso lo que tanta gente está viendo? Eso llevó a que la Fuerza Aérea y el Pentágono desarrollaran una serie de proyectos para analizar todos estos incidentes. Reclutaron buenos científicos para encontrar explicación a lo que estaba observando la

Gente: por ejemplo Luis Alvarez, premio Nobel de Física, formó parte de uno de sus paneles. Uno de los estudios más famosos es el llamado Proyecto Blue Book. De hecho fue en él donde se fragua la palabra OVNI (o UFO, como dicen los estadounidenses).

Querían tomarse la cuestión en serio, olvidarse de los platillos volantes y los extraterrestres y responder a una pregunta: “¿hay realmente objetos voladores que no sabemos qué son?”. Las conclusiones del proyecto son similares a las de otros paneles e informes anteriores: de los 12618 casos analizados, 701 quedan sin explicar. ¡Ojo!

¡Un 5% de OVNIs! ¿Pero qué dice el informe sobre ellos? Primero: ninguno de estos OVNIs mostró indicios de ser un problema para la seguridad de la nación. Segundo: ninguno de estos avistamientos llevan a pensar que haya tecnología o principios científicos más allá de los conocidos.

Y, tercero: no hay ninguna evidencia de que estos OVNIs sean vehículos extraterrestres. El proyecto se cerró en el 69, y todo el mundo para casa. Es la leche esto: este informe ya separa por completo la idea del objeto volador no identificado

De la idea del alien que te mete una sonda sin tu consentimiento. Y aunque esta fue la conclusión de los expertos, la idea de los platillos volantes extraterrestres ya se había esparcido por todas partes e integrado en nuestra cultura.

Y como si se tratase de un virus que está latente, que espera su momento para crear una epidemia… Durante estos años los OVNIs han vuelto con fuerza. Y yo no paro de pensar que se repite la misma historia. Pilotos que ven cosas raras, periodistas que amplifican la noticia, evidencias que, a pesar

De haber pasado de cámaras analógicas a bestias de 12 megapíxeles, siguen siendo igual de vagas, instituciones desentendiendose porque les interesa y, por último, paneles de expertos llegando a las mismas conclusiones que hace 50 años. Aunque no voy a negar que estos últimos tiempos han sido bastante salseantes: `Oumuamua, la

Comparecencia en el congreso, los vídeos desclasificados, Avi Loeb y sus canicas, las momias de México… Los extraterrestres han estado por todos lados. Y creo que es hora de que en QuantumFracture nos mojemos un poco. Pero eso será la semana que viene en la segunda parte de este vídeo.

Pero, antes de iros, sabed que Hemos colaborado con la Fundación Margarita Salas para hacer un vídeo biográfico de esta gran científica. En él os contamos su historia, la ciencia detrás de sus descubrimientos y, básicamente, por qué Margarita Salas es Margarita Salas. Tenéis link en la descripción.

Y ya sabes si quieres más ciencia solo tienes que suscribirte. Y gracias por vernos.

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